Accesorios de Lámparas

Accesorios de Lámparas

Baldequín

Cadenas de Bronce

Accesorios de Lámparas

Accesorios de Lámparas. Baldaquín Elaborado Bronce Fundido

 

Accesorios de Lámparas

Accesorios de Lámparas  Baldaquín Disco Liso Bronce Fundido

 

Cadenas-de-Bronce

Cadenas de Bronce de distintas dimensiones de acuerdo a la resistencia funcional. Más información en www.cadenasdebronce.cl

Se fabrican a pedido Baldequim en bronce fundido. Es el disco que se instala al techo para colgar la lampara. El diseño va a depender en la zona que se va a colgar la lámpara, si es de madera o loza. Si debe tapar o no la caja eléctrica o del peso que debe resistir. Los diseños pueden ser el disco liso o elaborado en bronce fundido brillante o envejecido. El baldequim lleva un gancho para recibir el eslabón de la cadena y permitir el paso del cable eléctrico.

Cadenas de Bronce

Las cadenas de bronce se fabrican a pedido. El diseño y resistencia del eslabón va relacionado con el peso que deberá resistir.

Definición

Una cadena es un conjunto de eslabones o anillos enlazados entre sí, que sirven para sujetar, estirar. También para la transmisión de movimiento en las máquinas. Es un objeto construido mediante eslabones, generalmente metálicos, que se entrelazan unos a otros. Han sido utilizadas desde la antigüedad debido a su fortaleza combinada con flexibilidad.

Sus usos van desde seguridad para mantener algo sujeto, para esto se necesita un candado que una ambos extremos y para sostener objetos de gran peso.

Historia

Los romanos no iban jamás a la guerra sin llevar cadenas de prevención para los prisioneros y las tenían de hierro, de plata y aun de oro, para ponerlas según la clase o rango de los prisioneros o vencidos. Los soldados romanos que se habían distinguido en la guerra recibían en recompensa de sus capitanes algunas cadenas con las que se adornaban como un testimonio de sus buenos servicios o hazañas.

Algunos pueblos antiguos, entre ellos los israelitas, tenían una especie de cadenas de las que habla Jeremías, en cuyo remate había una especie de argolla de figura triangular, en la que hacían meter la cabeza a los prisioneros o esclavos, atando después sus manos con la misma cadena, en los dos ángulos de la base del triángulo o argolla.

Entre los romanos cuando se ponía preso a un hombre se le ataba una cadena en su brazo derecho y la otra extremidad de ella estaba asegurada en el brazo izquierdo del soldado encargado de custodiarle. En ciertas ocasiones, se ponía al preso una cadena en el brazo derecho y otra en el izquierdo, cada una de las cuales estaba asegurada por el otro extremo en el brazo izquierdo de los dos soldados destinados para guardarle.